Porque un hombre casado no deja a su amante
He oído esta pregunta, esta duda, en miles de ocasiones. ¿Por qué un hombre casado no deja a su amante, si sabe que está mal, si dice que quiere dejarla, o por qué no me deja a mi? (Esto te lo explico en otro artículo)Trabajo casi en exclusiva con la infidelidad del hombre, aunque mucho de lo que ocurre también puede sucederle a la mujer. Mis clientas son en un 90% mujeres.
Y me preguntan, sufriendo, incrédulas:
- ¿Cómo un hombre casado no quiere dejar a su amante, si sabe que está mal lo que está haciendo?
- ¿Por qué no me dijo que quería separarse, antes de mentirme y engañarme por meses?
- ¿Cómo pudo hacerlo, él no era así, él era un hombre de principios y valores?
- ¿No se dio cuenta del dolor que causaría, del daño que provoca?
- ¿No le importé yo, no pensó en nuestros hijos?
- Me dice que no quiso hacerlo, ¿por qué lo hizo?
Entiendo que sea complicado. La infidelidad es tan dolorosa que nos deja sumidos en un estado emocional alterado, llegando a afectarnos también a nivel cerebral. Que la persona con quien has formado una familia, con quien tienes una relación de larga duración, haya roto el compromiso de lealtad que ambos tenían en la pareja, es incomprensible. Y es complicado de entender, porque solo lo estamos enfocando desde algunos aspectos y no desde todos los que intervienen.
Soy coach desde 2010. Tras 15 años de experiencia profesional, acompañando a personas que vivían la infidelidad, tanto de un lado, como del otro, puedo decirte que las «motivaciones» habituales no suelen ser lo que ocurre en las parejas de larga duración.
Cuando hablamos de infidelidad, la mayoría cree que surge de una decisión consciente y deliberada. Que quien engaña lo hace desde la frialdad, la maldad o la falta de amor por su pareja. Sin embargo, tras más de 3.000 casos, y de trabajar en plena infidelidad, puedo decir que la realidad que yo he presenciado es diferente.
En las explicaciones que le damos a porqué una persona es infiel, porqué un hombre casado no deja a su amante, y en ocasiones, porqué aún queriendo dejarla le cuesta hacerlo, nos ha faltado analizar lo que dicen la ciencia del comportamiento, la neuroquímica y la psicología cognitiva. La infidelidad no es tan simple como creemos. Por eso, añadir estas disciplinas al estudio de las circunstancias que están detrás de una infidelidad en una pareja de larga duración, nos ofrece una perspectiva más actual y amplia: una en la que la voluntad no es tan libre como creemos.
El paradigma de la comprensión científica
Aceptamos sin cuestionar que las fluctuaciones hormonales pueden influir en la conducta de una mujer durante la menstruación, provocando cambios de humor, irritabilidad o tristeza. Entendemos que no lo elige conscientemente. No juzgamos si discute o se aísla: sabemos que hay un sistema endocrino operando en segundo plano, alterando su equilibrio neuroquímico. Con esto, no quiero justificar ciertas conductas que se dan durante la menstruación, de las que considero que somos responsables, de encontrar maneras de resolverlo. Como tampoco hemos de tomar como justificación para la infidelidad, que el hombre también tenga hormonas y afecten a sus conductas y comportamientos.
Como decía, aceptamos que la mujer sufre una alteración hormonal y que eso «justifica» sus cambios de conducta y estado de ánimo. Sin embargo… ¿Por qué nos cuesta aceptar que un hombre o una mujer en una relación extramarital pueda estar actuando bajo una alteración neuroquímica similar?
Se que cuesta pensar en esto. Lo veo cada semana en las personas con las que trabajo, más de 3000, de 35 países diferentes. Personas que han sufrido el dolor más profundo de sus vidas y para quienes «las hormonas y los sesgos» no pueden ser la respuesta a ese terrible dolor. Lo entiendo perfectamente. No es justificar. Es buscar entender. Porque solo al comprender, al tener el puzle completo, podemos sanar. Y no solo sanar. Sino prevenir, educar, divulgar, para que podamos ser más conscientes de la realidad hormonal y podamos evitarlo y frenarlo a tiempo.
He leído decenas de estudios cientificos, quizá más de cien. Y me gustaría compartir mis investigaciones.
La evidencia científica sugiere que durante una infidelidad, especialmente en sus fases iniciales, el cerebro experimenta cambios profundos que comprometen la capacidad de juicio racional y la toma de decisiones conscientes.
Las bases neuroquímicas de la infidelidad
El cóctel hormonal
Antes de que una persona se vincule emocional y sexualmente con alguien nuevo, su cerebro ya ha comenzado a liberar una potente combinación de sustancias que alteran radicalmente el funcionamiento normal de la mente humana:
- Oxitocina: Conocida como la «hormona de las relaciones sociales», fortalece dramáticamente el apego y la sensación de confianza hacia la nueva figura. La investigación de Helen Fisher y sus colaboradores ha demostrado que esta sustancia es crucial en la formación de vínculos intensos, creando una sensación de conexión profunda que puede sentirse más intensa que la experimentada en relaciones de larga duración.
- Dopamina: Los estudios de neuroimagen de Fisher et al. (2005) revelaron que las personas intensamente vinculadas muestran una activación masiva en las regiones cerebrales ricas en dopamina, específicamente en el área tegmental ventral y el núcleo caudado. Esta activación genera un estado de euforia, motivación intensa y deseo compulsivo de repetir la experiencia gratificante. Es literalmente el mismo circuito que se activa en las adicciones a sustancias o al juego.
- Serotonina: Los estudios pioneros de Marazziti et al. (1999) demostraron que las personas en las primeras fases de esa vinculación experimentan una disminución significativa de los niveles de serotonina, similar a la observada en pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo. Esta alteración explica los pensamientos intrusivos y obsesivos sobre la tercera persona, que pueden ocupar hasta el 65% de las horas de vigilia.
- Acetilcolina: Aunque menos estudiada en el contexto de las relaciones, esta sustancia se vincula al sistema de atención y codificación de experiencias nuevas, especialmente cuando hay un componente de sorpresa emocional. Las investigaciones de Picciotto et al. (2012) sugieren que participa en reforzar los recuerdos emocionales, contribuyendo a grabar con intensidad inusual la experiencia de la nueva relación.
- Cortisol: La hormona del estrés se eleva significativamente en contextos de tensión moral o secreto. Los estudios de McEwen (2007) han demostrado que niveles elevados de cortisol afectan regiones del cerebro cruciales para la toma de decisiones, particularmente la corteza prefrontal, haciendo difícil el juicio ético y la planificación a largo plazo.
- Testosterona: Se incrementa en contextos de competencia y novedad, asociándose con la motivación por el riesgo, la dominancia y el deseo sexual intensificado.
Por qué es difícil para un hombre casado dejar a su amante
La oxitocina (la hormona del vínculo), la dopamina (la de la recompensa y las adicciones), la acetilcolina (relacionada con la sorpresa), la bajada de serotonina (producida por el aumento de dopamina), el cortisol (debido al estrés de mentir y ocultar, para seguir consiguiendo dopamina) y la testosterona (que varía en las personas) forman un cóctel que altera el juicio y refuerza la conducta adictiva.
En esta fase, la persona infiel no «razona» con claridad: su cerebro está literalmente inundado de estímulos que premian la conducta de acercarse al/la amante. Cuanto más lo hace, más se activa el sistema de recompensa. Como ocurre en una adicción. Al trabajar con hombres que no entienden por qué han sido infieles a su esposa, a su pareja de toda la vida, muchas veces expresan que la búsqueda de contactar con la amante se hacía obsesiva, «como si fuera una adicción», en sus propias palabras.
Este cóctel neuroquímico no solo altera el estado emocional temporalmente, sino que puede modificar la estructura y función cerebrales. La neuroplasticidad hace que los circuitos neuronales se refuercen con cada encuentro, creando literalmente nuevos caminos en el cerebro que facilitan la repetición de la conducta.
Preguntas reales que me hacen miles de mujeres sobre la amante
Cuando una relación extramarital se mantiene en el tiempo, muchas personas se preguntan por qué él no logra soltar a la amante, o si sufre cuando ella lo deja. Estas son algunas de las preguntas más frecuentes que recibo en mis sesiones, y sus respuestas desde la neurociencia y la experiencia clínica con más de 3.000 casos.
¿Un hombre sufre cuando lo deja su amante?
Sí, sufre. Aunque muchas veces lo niegue o lo oculte. Su cerebro se ha acostumbrado a la liberación constante de dopamina y oxitocina que provocaba el contacto con la amante. Cuando esa fuente de estímulo desaparece, se produce una reacción de abstinencia emocional muy similar a la de una adicción. Puede sentirse vacío, confundido y hasta deprimido, aunque en el fondo siga queriendo a su esposa. Este sufrimiento no es por amor real, sino por dependencia neuroquímica.
¿Por qué algunos hombres dejan todo por su amante?
Cuando el sistema límbico y la dopamina dominan la toma de decisiones, la corteza prefrontal —la parte racional del cerebro— queda temporalmente inhibida. En ese estado, el hombre puede convencerse de que «ha encontrado el amor verdadero», porque su cerebro busca justificar lo que siente. No es una elección consciente y fría; es una alteración biológica temporal que distorsiona su percepción de la realidad. Por eso, algunos llegan a tomar decisiones extremas que luego, al recuperar la claridad, no comprenden.
¿Por qué mi amante casado me ignora?
Cuando un hombre casado se aleja o ignora a su amante, lo hace, porque quiere dejar la relación. Los hombres son diferentes a nosotras en un aspecto importante. Ellos, si no reciben atención, si ven que una mujer se aleja, no van a buscarla. Entienden que ha dejado de tener interés en él. Y cómo así funcionan ellos, creen que «alejándose», la amante notará que ya no tiene interés en ella y lo dejará de buscar. Sin embargo, ocurre lo contrario. Porque las mujeres, por lo general, si el hombre que les gusta no les contacta o nos ignora, lejos de dejarlo, de entender que no hay interés, le buscan y escriben más.
Comprender estas reacciones no significa justificar la infidelidad, sino entender que detrás de cada comportamiento hay un cerebro intentando regularse. Esta comprensión abre la puerta a sanar desde la consciencia y no desde el juicio.
Los mecanismos psicológicos de autoprotección
Como explicaba, trabajo únicamente en parejas de larga duración. Donde la fidelidad ha sido un valor importante para los dos. Con hombres y a veces mujeres, que han sido infieles y que se consideran fieles. O incluso, si han sido infieles una vez en el pasado, habían tomado la determinación de no repetir esa conducta.
La mente no puede tolerar «saberse una persona fiel» y a la vez, estar siendo infiel, «arrastrados» por la química cerebral. Y ahí es donde entran los mecanismos de defensa de la mente, los sesgos y las disonancias.
A nivel psicológico, está documentado y ampliamente estudiado, que se activan mecanismos de defensa potentes. Mecanismos que fueron explicando lo que yo veía en cada caso que acompañaba:
Disonancia cognitiva
La teoría de Leon Festinger (1957) explica que la mente no tolera mantener dos ideas contradictorias simultáneamente. Cuando alguien tiene pensamientos como «Amo a mi esposa» versus «Estoy teniendo una aventura», el cerebro resuelve automáticamente esta tensión insoportable reescribiendo la narrativa personal: «Mi matrimonio estaba muerto hace tiempo», «Ella nunca me entendió realmente», «Esto es amor verdadero». De esta manera, la persona no se percibe como traidora, sino como una víctima del destino o las circunstancias.
Sesgo de confirmación
El cerebro comienza a filtrar selectivamente la información, buscando solo datos que confirmen la nueva narrativa («Mi pareja no me valora», «Con esta persona sí puedo ser yo mismo») mientras ignora sistemáticamente evidencia contraria. Este sesgo se intensifica con el tiempo, creando una distorsión cada vez mayor de la realidad.
En otro contexto en el que opera el sesgo de confirmación, es en el cambio de amistades. Generalmente, la persona infiel, deja de frecuentar a los amigos del matrimonio, a la familia incluso, a todos aquellos que no «confirmen» que lo que está haciendo está bien. Por eso, este sesgo les lleva a cambiar de amistades, rodeándose de personas que si le validen, como personas solteras o divorciadas.
Racionalización y negación
La mente no busca la verdad. Esta afirmación corresponde Michael Gazzaniga profesor de psicología en la Universidad de California en Santa Bárbara, donde lo descubrió al investigar a pacientes que tenían el cerebro dividido, es decir, seccionado quirúrgicamente en dos hemisferios independientes debido a un procedimiento para tratar convulsiones epilépticas frecuentes.
En los experimentos de Gazzaniga, el hemisferio derecho del paciente seleccionaba imágenes relacionadas con objetos que veía, mientras que el hemisferio izquierdo inventaba razones para justificar esa elección, sin conocer la verdadera conexión. Este comportamiento es común en toda la humanidad, ya que el intérprete siempre busca dar una explicación, evitando decir «no sé», lo que se considera menos humano, especialmente al justificar acciones.
El cerebro no sabe decir No sé porqué me está pasando esto. Y desarrolla elaborados sistemas de justificación: «No es tan grave», «Le pasa a todo el mundo», «Ya lo solucionaré más adelante», o «Si me ocurrió esto, será porque no debo querer a mi pareja.
Estas defensas no surgen de la maldad, sino como estrategias automáticas de autoprotección de la mente, del ego.
Incluso el concepto de libre albedrío es menos autónomo de lo que pensamos. En los años 70, el psicólogo Benjamin Libet evidenció que lo que consideramos libre albedrío no se ajusta a la realidad. A través de electrodos ubicados estratégicamente en la cabeza de los participantes, descubrió que el cerebro comenzaba a ejecutar acciones antes de que los individuos fueran conscientes de haber tomado una decisión.
Cuando tomamos decisiones, solemos pensar que hemos considerado todos los aspectos, evaluando pros y contras. Sin embargo, los experimentos sugieren que, generalmente, no somos capaces de identificar claramente las razones detrás de nuestras elecciones. De hecho, es común que las explicaciones que damos sobre nuestras acciones surjan solo después de haberlas realizado.
El colapso de la corteza prefrontal
El ser humano lleva años tratando de entenderse y de dar explicación a sus conductas, a su personalidad, a sus actos. Sin embargo, el conocimiento profundo del cerebro aún se está desarrollando. La ciencia lleva pocos años estudiando nuestro cerebro. La explicación que le damos a la infidelidad es anterior a mucho del conocimiento actual. Y los hallazgos e investigaciones científcas sobre el funcionamiento de la mente, del cuerpo, de sus hormonas, aún no han llegado «al público general» , mucho menos a las explicaciones o creencias que tenemos como sociedad.
Los estudios de neuroimagen nos revelan algo fundamental: cuando la dopamina está muy elevada y el sistema límbico emocional toma el control, la corteza prefrontal —responsable del juicio ético, la planificación a largo plazo y el autocontrol— puede verse significativamente inhibida. Es como si el «CEO» del cerebro, la parte más evolucionada y racional, fuera temporalmente destituido por sistemas más primitivos, biológicos y emocionales.
Esta inhibición que se produce en el cerebro, está detrás de por qué personas que normalmente son reflexivas, éticas y consideradas pueden tomar decisiones que van completamente en contra de sus valores profundos. Se suele creer que es maldad; sin embargo, en este tipo concreto de infidelidad en el que yo trabajo, las cosas son diferentes. es una alteración neurobiológica temporal pero poderosa.
Comprensión sin justificación
¿Esto quiere decir que está «justificada» la infidelidad, como solemos justificar el cambio de temperamento durante la menstruación, debidos ambos a las hormonas? NO. Vayamos más allá de esto.
Es crucial entender que explicar no significa justificar. El conocimiento científico de estos mecanismos no quita responsabilidad ni minimiza el daño causado. Ambos están ahí y es necesario trabajarlos. Sin embargo, comprender lo que realmente está detrás de este tipo de infidelidad es esencial si queremos sanar por completo las heridas que produce en ambos.
He trabajado con hombres y mujeres que han sido infieles. Y muchas veces, lo que me transmiten, es que «no saben cómo han podido llegar hasta ahí». Que no se lo explican. Es diferente, el caso de las personas que sí han salido a buscar ser infieles, esas personas sí son conscientes de los pasos que dieron hasta llegar a la infidelidad.
La infidelidad no buscada, no planeada, la que ocurre por deriva hormanal y cognitiva, sorprende tanto a quien descubre el engaño, como a quien está quebrando la confianza de su pareja.
Sé que puede ser complejo aceptar que esa persona no actuó con intención deliberada de dañar, sino desde un sistema neurobiológico que la desbordó. Cuando finalmente recupera la claridad —cuando el cóctel hormonal se normaliza y la corteza prefrontal recupera el control— suele experimentar shock, remordimiento profundo y una sensación de haber estado «fuera de sí misma». He tenido incluso un caso en el que ese hombre intentó suicidarse al «darse cuenta» de lo que estaba haciendo.
Comprender para Prevenir.
Mi objetivo no es solo quedarnos en sanar la infidelidad, en acompañar a la pareja que la vive, a recuperarse y crecer tras esta situación. Mi objetivo es que podamos tomar consciencia de que existen procesos hormonales y mecanismos mentales inconscientes que, tras hacerlos conscientes, podemos gestionar mejor.
Trabajar desde esta perspectiva científica transforma radicalmente el proceso de sanación. En lugar de centrarnos únicamente en el juicio moral —que solo genera más separación, dolor, victimismo, vergüenza y resistencia— se puede abordar la infidelidad como lo que realmente es: una alteración significativa pero temporal del funcionamiento cerebral normal.
¿Qué podemos hacer?
1. Divulgación de conceptos de neurociencia: Ayudar a ambos miembros de la pareja a entender qué ocurrió realmente en el cerebro durante la infidelidad.
2. Reconstrucción de la corteza prefrontal: Técnicas y ejercicios pautados, específicos, para fortalecer los sistemas de autocontrol y toma de decisiones conscientes.
3. Manejo de disparadores: Identificar y manejar las situaciones que pueden activar (o reactivar) los circuitos neuronales problemáticos.
4. Sanación basada en comprensión: Usar el entendimiento científico como base para la compasión mutua y la reconstrucción de la confianza.
5. Divulgación con fines preventivos:
Cuando trabajamos desde la comprensión en lugar del juicio, creamos espacio para que la pareja vuelva a elegirse conscientemente. Esta vez, desde la plena conciencia de lo que realmente ocurrió y con herramientas para prevenir que vuelva a suceder.
La ciencia nos enseña que el cerebro humano es extraordinariamente plástico. Los mismos mecanismos que pueden llevarnos a la infidelidad pueden ser redirigidos hacia la reconexión, el amor consciente y la construcción de vínculos más sólidos y auténticos que antes de la crisis.
Los miles de hombres y mujeres con los que he trabajado, han logrado, en un porcentaje muy alto, recomponer la relación, sanar las heridas y crecer, gracias a mi modelo de intervención de infidelidad de deriva hormonal y cognitiva.
Si estás de uno o del otro lado de la infidelidad, y quieres entender, para sanar, estoy a tu disposición. Trabajemos juntos.
Referencias Científicas
Estudios Principales
- Fisher, H., Aron, A., & Brown, L. L. (2005). Romantic love: An fMRI study of a neural mechanism for mate choice. Journal of Comparative Neurology, 493(1), 58-62. https://doi.org/10.1002/cne.20772
- Marazziti, D., Akiskal, H. S., Rossi, A., & Cassano, G. B. (1999). Alteration of the platelet serotonin transporter in romantic love. Psychological Medicine, 29(3), 741-745. https://doi.org/10.1017/S0033291798007946
- Festinger, L. (1957). A theory of cognitive dissonance . Stanford University Press. “Theory of Cognitive Dissonance» (1957)
– Referencia clásica sobre disonancia cognitiva
Estudios de Apoyo
- McEwen, B. S. (2007). Physiology and neurobiology of stress and adaptation: Central role of the brain. Physiological Reviews, 87(3), 873-904. https://doi.org/10.1152/physrev.00041.2006
- Picciotto, M. R., Higley, M. J., & Mineur, Y. S. (2012). Acetylcholine as a neuromodulator: cholinergic signaling shapes nervous system function and behavior. Neuron, 76(1), 116-129. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2012.08.036
- Langeslag, S. J., & van Strien, J. W. (2012). Blood levels of serotonin are differentially affected by romantic love in men and women. Journal of Psychophysiology, 26(2), 92-98. https://doi.org/10.1027/0269-8803/a000071
Investigaciones Complementarias
- Emanuele, E., Politi, P., Bianchi, M., Minoretti, P., Bertona, M., & Geroldi, D. (2006). Raised plasma nerve growth factor levels associated with early-stage romantic love. Psychoneuroendocrinology, 31(3), 288-294.
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0306453005001976?via%3Dihub - Xu, X., Aron, A., Brown, L., Cao, G., Feng, T., & Weng, X. (2011). Reward and motivation systems: a brain mapping study of early-stage intense romantic love in Chinese participants. Human brain mapping, 32(2), 249–257. https://doi.org/10.1002/hbm.21017
Viki Morandeira
Coach Ontológico
Comprender es no repetir.

