victimismo en la pareja

Victimismo en la Pareja ¿Cómo le afecta?

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¿Qué actitud tienes en tu vida, en general? ¿Asumes responsabilidades o te sientes víctima? El Victimismo en la pareja puede pasar tan desapercibido como pasa en otros ámbitos de tu vida. Principalmente porque es una conducta no consciente, un hábito, una manera nociva de relacionarte con la vida, de la que aún no has tomado conciencia.

  • No puedo hacer lo que quiero.
  • Nadie valora mi trabajo.
  • Los demás ni siquiera me dan las gracias por todo lo que hago.
  • Tú deberías estar con alguien que te quiera más.
  • Me ha defraudado.
  • Los demás me lastiman.
  • Pobre de mí.
  • ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?

ALERTA. Si te «escuchas» pensando o diciendo cosas similares, es una señal evidente de una mentalidad victimista. El victimismo en la pareja es muy perjudicial, es incluso uno de los «virus» que pueden herir de muerte una relación. ¿Tanto? Si, el victimismo es una actitud tóxica que puede estar presente en todos los ámbitos de tu vida, sobre todo, en aquellos donde más tiempo pasas, como la pareja. Cuando uno de los miembros de la pareja tiene una actitud victimista, ambos sufrirán, sin ser conscientes de la solución.

En un artículo anterior hablábamos de la resignación. (puedes leerlo aquí) Comentábamos que es una conducta elegida, una conducta con R, que genera actitudes con D (depresión, desilusión, desánimo, etc.) Hoy hablaremos sobre el victimismo en la pareja.  Permíteme preguntarte, ¿quién, de manera consciente, elegiría una conducta que claramente le perjudica y le puede arruinar la vida? Nadie. Lo que ocurre es que el victimismo se camufla, no es visible, dado que tiene beneficios «engañosos». Es por eso que las personas desarrollan patrones de comportamiento nocivos, sin ser conscientes de ello.

La persona victimista NO lo es de manera consciente

No «decide» voy a hacerme la pobre víctima para que los demás me tengan compasión. No dice, voy a comportarme con victimismo, en lugar de asumir mi responsabilidad. Una persona que experimenta victimismo en la pareja es alguien que se relaciona con su propia vida desde el «todo me pasa a mí», sin asumir responsabilidades, sino sintiendo que el mundo le castiga, sufre, por las situaciones, por lo que sucedió o lo que cree que va a pasar. Sufre por lo que los otros hacen, sin ser consciente que su forma de pensar es el origen de su dolor. Y culpa al otro, con lo que genera una situación de frustración e incomodidad en su pareja.

Conductas Victimistas

Las conductas victimistas las podemos agrupar en 4.

  •  Centrarse en el pasado.

Una de las conductas típicas de la actitud victimista es darle vueltas y vueltas al pasado, volviendo al «problema», en lugar de asumir la responsabilidad de la resolución a partir del momento presente. Me gustaría ir al gym. Nunca puedo ir al gym. Todos tienen tiempo para ellos menos yo. Estas tres frases son un ejemplo de un comportamiento victimista. Se enfoca la mente en el problema, y generalmente otros son los culpables de eso. Y te bloqueas acumulando resentimiento, frustración, rabia, en lugar de buscar soluciones y asumir responsabilidades.

  • La responsabilidad es de otro

Con el hábito de sentirte víctima, desplazas tu responsabilidad para encontrar soluciones, hacia los demás, y ellos son los culpables. Ellos son los que deben cambiar (tu pareja, tus hijos, tu jefe, tu madre, tu suegra) Si los demás son los responsables de lo que tú sientes lo habitual es que no mires hacia tu interior y asumas qué puedes hacer para cambiar eso que no te gusta. La «responsabilidad» también puede ser esperar que algo ocurra por arte de magia.  No siento lo que debería sentir, estoy con mi pareja, nos hemos dado una oportunidad, pero no siento lo que debería sentir…. Esta forma de pensar, también es victimista, porque NO asume la responsabilidad que uno mismo tiene en amar, en recuperar una pareja tras una crisis

  • Criticar y Juzgar a los demás

La crítica, el reproche, la queja continua sobre lo que otros «deberían» hacer, cambiar o mejorar  te va envenenando lentamente. A ti, pero también a los demás a quienes juzgas o enjuicias porque no han cumplido con tus expectativas, o porque hagan algo que no comprendes, como en el cuento La punta del Jamón. La manera en que piensas, aunque muchas veces está equivocada, para ti es «verdad», y el dolor también. Eso aumenta tu sentimiento de frustración, rabia y resentimiento. Algo que el otro no comprende y le va alejando de ti.

  • El mundo en tu contra

Dado que tu mente está enfocada en el pasado, en los problemas, en lo que no fue como tú querías que fuera, y dado que tú no has asumido tu poder para cambiar, para hacerte responsable, sino que los demás son los culpables, los juzgas y los criticas, empiezas a sentir que todo el mundo está en tu contra. Te hundes en una oscuridad y en un dolor del que no saldrás hasta que cambies la manera en que te explicas tu realidad, hasta que digas Soy Responsable de mis sentimientos, de lo que pienso, de lo que hago con lo que pienso y también soy responsable de las soluciones.

El victimismo en la pareja puede ser una «trampa» mortal para ti misma, para ti mismo. ¿Por qué? Porque, como decíamos antes, todo comportamiento, (incluso los comportamientos equivocados) en principio tienen un beneficio.

«Beneficio engañoso» del victimismo

  •  evitas que los demás te critiquen o te juzguen. (si «eres» la víctima no tienes que asumir tu parte de responsabilidad)
  • tienes su atención, su compasión (pobre, que triste, que pena, y así retroalimentan tu «derecho a sufrir»)
  • la posición victimista «justifica» todos tus actos. (me comporto así porque sufro, no puedo hacerlo de otra manera)
  • sirves de «entretenimiento» para personas que disfrutan hablando de las vidas de los demás y eso te hace sentir «importante».
  • a través de la queja expresas tu dolor, y al compartirlo, se alivia un tiempo, aunque sigues alimentando tu rol de víctima.

El victimismo puede servir como «cortina de humo» para no asumir responsabilidades. Por ejemplo, el victimismo en la pareja, puede aparecer cuando dices «nadie me ayuda», «todo lo hago yo». Pero también está presente cuando dices «te mereces a alguien que te haga feliz».

En ambos casos, estamos hablando de «merecer» y no de responsabilidad. Yo «merezco» que me ayuden con tal cosa, o «deberían» reconocer cómo me sacrifico por los demás. En este sentido, se vive desde el victimismo y se «culpa» a los demás por no saber dejar para mañana los platos por fregar, o por tener esa «necesidad» de dejar todo «bien hecho» antes de irse a dormir. Es muy habitual que una persona «asuma» con resignación y desde el victimismo, las tareas cotidianas o su trabajo fuera de casa. En lugar de hacerlo con una actitud generosa (me gusta la vida que tenemos y hago esto porque quiero hacerlo)

Cuando alguien dice «te mereces a alguien que te haga feliz» , lo que está diciendo es pobre de ti, que me tienes a mi que no te quiero tanto como debería quererte y podre de mí que estoy aquí «casi por obligación».

Este es un pensamiento recurrente en parejas que han pasado por una crisis, que todavía no está resuelta por completo. Es una idea frecuente, cuando una persona vive desde la resignación. Cuando aún no ha asumido que está donde está porque así lo ha decidido.

Victimismo en la Pareja

¿Cómo es una persona victimista? ¿Es esa tu conducta? ¿Es la de tu pareja? Detallemos los rasgos conductuales de la persona victimista.

  •  Es inocente del daño que sufre

Una persona victimista no es consciente de su propia responsabilidad sobre las emociones que está experimentando, o las situaciones que está viviendo. En el caso de la persona engañada, expresa esa conducta victimista cuando dice ¿por qué a mi? Yo no me merezco esto. Se ve como víctima, sin llegar a indagar en cómo sus propios actos pudieron ser el origen de una brecha en la relación. En el caso de la persona responsable de la infidelidad, expresa su comportamiento tóxico victimista,  con frases como: «tu deberías tener a alguien que te hiciera feliz», «no te mereces a alguien como yo».

  •  Nada está bajo su control

Una persona victimista, ha cedido el control sobre las consecuencias, pero también la responsabilidad sobre lo positivo que puede experimentar en su vida. Son personas que dicen frases como «Dios lo quiso así», o «no pudo ser», «son cosas que pasan», «todos tenemos un destino»… Son personas que no asumen ningún tipo de responsabilidad. Tampoco sobre sus acciones. El mundo está en su contra….

  • Sufrió y busca compasión. Fue valiente y busca conocimiento

El victimismo es una estrategia para conseguir algo de alguien, y funciona. Es por eso que existen tantas personas que usan el victimismo a diario. No me ha dicho ni gracias, después de que lavé los platos. (el hombre busca con esta actitud victimista, reconocimiento) No son capaces de valorar todo el trabajo que me supone tener la casa limpia y trabajar (la mujer «sufre» al auto exigirse ser perfecta, y busca la compasión del otro, de los otros, para que la liberen de la carga diaria)

  • ¡¡¡Pobre de mi!!!

Una persona victimista siente «pena» por si misma. Al creer que es quien más se sacrifica, quien ha recibido los peores castigos de la vida, quien nunca ha tenido suerte, (los otros si). Continuamente se lamenta, porque en «el cuento que se cuenta» sobre su vida, todos los demás tienen vidas felices, alegres, fantásticas, y cree que la suya está plagada de sufrimiento, injusticias, dolores que no merece.

  • A la defensiva

Y cuando alguien le hace notar que las cosas podrían ser diferentes, responde desde la ofensa. ¿Cómo te atreves a insinuar que yo sufro porque quiero? ¿Cómo se te ocurre decirme que no tengo trabajo/pareja/etc por mi culpa? La persona victimista tiene una visión pesimista y negativa, cree que no es responsable de nada de lo que le ocurre y por lo tanto, actúa a la defensiva, de manera hasta exagerada o agresiva.

Victimismo en la pareja

¿De donde viene el victimismo? ¿Porqué elegimos esta estrategia, esta manera de relacionarnos?

No es consciente. No es una decisión, sino algo que «hacemos» de determinada manera, y como «funcionó», lo repetimos. También puede ser una conducta que «copiamos» en nuestra infancia de uno de nuestros padres o referentes adultos. El victimismo es una actitud, una manera de enfrentar la vida, en la que responsabilizamos a otros de nuestras emociones, de lo que sentimos.

¿Y si te dijera que nadie te lastimó?

Nadie te lastimó

Te lastima tu modo de pensar. Te afecta aquello que en tu mente crees que los demás deberían hacer o lo que no es como para ti debería ser. Te lastima «juzgar» al otro, en función de lo que hace o no hace como tú desearías o necesitas. Te daña creer que el otro te tiene que leer la mente o sabe lo que necesitas y no lo hace.

Piensa en esta frase: Ojos que no ven, corazón que no siente. ¿Qué nos dice? Que mientras tú no «veas» algo, no sufres, o no lo disfrutas. Imagínate que tienes un boleto de lotería que ha sido premiado. Solo por tenerlo, o porque haya obtenido un premio no eres de manera automática feliz. Necesitas «verlo», necesitas «tomar conciencia», pensar sobre eso, para sentir esa felicidad. O lo mismo ocurre cuando tus hijos hacen un examen y no tienen una buena nota. Aunque tu hijo ya sepa que su examen no fue bueno, hasta que tú no eres consciente de ello, no te preocupas, entristeces o enojas por su resultado.

Tus emociones son producto de tu mente. Surgen ahí. Nadie te lastimó. Te castigas con esa manera de pensar.

Mi pareja no me dedica tiempo

Analicemos este pensamiento.

Si te enfocas en esta idea, también estás pensando que tu pareja debería dedicarte más tiempo o más atención. Puedes seguir pensando y sumando dolor, al añadir la idea de que no te quiere o de que no eres importante para él o ella. Y así entras en el victimismo. ¿Siempre es el otro quien debería hacer algo para que tú seas feliz? Ese es un pensamiento victimista. Y también una falta de conocimiento del otro.

Quizás para tí es más necesario pasar la mayor parte de tiempo juntos que para tu pareja. Y que no lo hagan no tiene por qué significar su desamor. Vivimos dando prioridad al trabajo, a las obligaciones, a la responsabilidades externas o con otros y poco le dedicamos a la pareja o a nuestra persona. Recuerda, tú eres responsable de tus emociones, tanto de las positivas como de las que no lo son. ¿Cómo quieres sentirte? Encuentra tu mejor estrategia para tomar las riendas de tus emociones.

En la pareja, la gran mayoría de las personas, en lugar de pensar en lo que tenemos, desperdiciamos el tiempo centrados en lo que no es perfecto o en lo que nos falta. Y alimentamos el sufrimiento, la soledad, el desconsuelo.

Somos muy diferentes y no lo tomamos en cuenta

Yo soy una persona que le da poca importancia a estar enferma o a que me duela algo. No me gusta ir al médico y en general evito tomar medicamentos. Tengo un umbral de tolerancia al dolor bastante alto y creo que eso influye en que me ocupe muy poco si algo me duele. Y como yo «soy así», en ocasiones no prestaba atención a alguna situación en la que mi esposo estaba enfermo o algo le dolía. Para mí no era «tan grave» porque yo «soy así». Sin embargo, mi esposo en esas ocasiones sentía que yo no lo entendía o que no lo quería por no estar ocupándome de su dolor, de hacer algo para que él se sintiera mejor o de mostrarme «asustada». Fue necesario conocerme a mi misma y comprender que tenemos esa diferencia, para poder resolver esta situación. Entendí que no todos son como yo, que hay personas a quienes les es necesario que el otro le asista o preste atención si lo pasan mal y que si no lo hago, puede sentir que no le quiero.

Mi esposo pudo pensar que yo no le quería por no «preocuparme» tanto como él lo hace ante un malestar. No estoy hablando de cosas graves, sino de resfriados, dolores de cabeza o de estómago… cosas que para mí «se curan solas» pero que para mi esposo son «importantes». Y él se pudo sentir «víctima» al juzgarme, y al pensar que si yo no me preocupaba por él ante un resfriado, no le quería.

Así funciona el victimismo.

Tu malestar emocional, que se ha creado en tu mente, se lo cargas como «culpa» a tu pareja. Y ella o él no tiene muchas veces ni idea de que esto está sucediendo dentro de ti. El victimismo en la pareja la deteriora, crea una brecha entre ambos.

Si necesitas, pide. Si quieres algo, proponlo. Si te apetece algo, habla. El otro no lee tu mente.

En este sentido, también es importante tener en cuenta que aunque hablemos, el otro puede no «entender» nuestra necesidad y no hacer lo que tú necesitas. Y no es porque no quiera hacerlo, sino porque como es otro, como piensa diferente, no es consciente de tu necesidad.

Recuerdo cuando aún no teníamos niños, que mi esposo tuvo que pasar por una operación. En un entrenamiento de artes marciales, le dieron un mal golpe y tuvo que pasar por quirófano. Luego de la operación, necesitaba de mí, buscaba atención y algunas veces tuvo que pedirla porque yo le veía bien y no era consciente de que lo que necesitaba era tiempo de calidad, mimos, para estar mejor. Lo comprendí años más tarde, cuando tras el parto de nuestro primer hijo, yo no tenía esa necesidad de que me estuviera cuidando a cada rato, y él, como para él todo lo médico es importante, insistía en atenderme o cuidarme de todas las maneras posibles.

Somos diferentes. Y si tu pareja no ha hecho lo que tú necesitabas, NO ha sido porque no te ame. Son diferentes. Nadie te lastimó. Te lastimaron tus expectativas ,tu manera de pensar, tu actitud victimista que  confía en que el otro te lea la mente o que  «entienda» lo que tú necesitas incluso aunque sea otra persona y su manera de pensar sea distinta.

Eres responsable. De tus emociones. De tu dolor. De tu alegría. Nadie te lastimó. 

Escríbeme.

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Viki Morandeira

Coach Ontológico

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