Cuando tu cuerpo quiere una cosa y tu corazón, otra: la trampa silenciosa de una infidelidad
¿Es posible que una persona, un hombre, haya sido infiel sin haber querido serlo? Esta duda no solo le asalta a la pareja de ese hombre, sino a él mismo. He sido infiel y no sé qué hacer.
Quizás no lo digas en voz alta, pero lo sientes: estás dividido.
Una parte de ti quiere quedarse, otra parte quiere huir. Tu cuerpo te pide una cosa, tu mente otra. Y vives con la sensación extraña de estar a medias en todo. Te cuesta dormir, te cuesta no pensar en esto todo el rato. Te cuesta concentrarte en tu trabajo. Es una etapa confusa de tu vida.
Piensa en lo siguiente: tú estás viendo un capítulo de una serie (tu vida) por primera vez. Yo veo «este capítulo» con cada una de las personas a las que acompaño a responder por qué he sido infiel.
No puedes decirle a tu pareja que no la quieres, porque no es verdad.
Tampoco puedes decir que todo sigue igual, porque tampoco lo es.
Te cuesta incluso entenderte a ti mismo: la atracción hacia otra persona fue creciendo, y lo que empezó como algo “excepcional” se convirtió en un vínculo que te removió por dentro.
Y ahora, no sabes cómo encajar eso con la vida que ya tienes. Te asusta pensar que, si vuelves, habrá recuerdos, señales, momentos que te la traerán de nuevo a la mente. Te preguntas si realmente podrás cerrar la puerta del todo. Tu mente no para. No te deja en paz. Dudas sobre seguir con tu pareja. Pero tampoco tienes claro si lo que quieres es seguir con tu amante.
En ocasiones, es curioso que el hombre «esperara» que su pareja lo dejara tras descubrir la infidelidad. Yo le llamo a eso «querer que tu pareja te haga el trabajo sucio». ¿Te has preguntado por qué?
En el fondo, estabas esperando que tu pareja lo hiciera por ti. Que reaccionara, que te dejara, para no cargar tú con el peso de la decisión. Porque no eres una mala persona. Porque no te identificas con el «que deja a una persona por otra». Y eso es una constante en este «capítulo» de la vida. Lo he visto en miles de casos en más de 36 países desde 2010.
He sido infiel
Y te cuesta elegir. Porque crees que la elección es entre «tu pareja» y «tu amante». Sabes que elegir significa perder algo: perder la vida que tenías, a tu pareja, quizás esa familia que has construido, o perder lo que sientes en este “escape”.
Y aquí entra en juego algo muy poderoso: el sesgo de aversión a la pérdida.
Tu mayor miedo no es perder a tu pareja. Crees que seguirán siendo amigos, que si lo hacen bien, no tienen por qué acabar mal. Es una de las grandes «mentiras» que te cuenta tu mente para que no «duela» tanto perder a tu pareja. Tampoco «duele» porque si te quedas con tu pareja pierdes a esa otra persona. Muchos dicen: debería quedarme solo, ¿lo ha dicho tu mente?
Dejar a la amante ¿duele?
Sí, es una situación compleja. Si fueran un «infiel» cíclico, una persona sin valores, no habría problema en dejar a ninguna de las dos. Lo que en realidad cuesta soltar es a ese “nuevo yo” que apareció en medio de la infidelidad: el hombre que se sintió deseado, atrevido, seguro, decidido. El hombre que, por un momento, dejó a un lado sus dudas y sus vulnerabilidades. Ese yo que, aunque sabes que no tendría un futuro real con la amante, se resiste a desaparecer. Y te adelanto, no necesita desaparecer. Es una oportunidad de crecimiento personal que puedes hacer dentro de tu pareja.
Recuerdo el caso de un hombre que trabajó conmigo después de varios meses de infidelidad. Había intentado dejar a su amante en varias ocasiones, y había «vuelto».
Cuando le pregunté quién era él cuando estaba con su amante, lo describió así:
—“Me sentía más decidido, más valiente. No había espacio para mis inseguridades. Era el hombre que me hubiera gustado ser siempre”.
Luego le pregunté:
—“¿Y quién eres con tu esposa?”.
Y me dijo:
—“Con ella me permito dudar, mostrar mis miedos, ser vulnerable. Ella conoce mis flaquezas”.
Ese hombre no estaba atado a una mujer, estaba atado a la versión de sí mismo que había descubierto en ese contexto. Y lo que realmente le costaba era despedirse de ese “yo” más seguro, aunque en el fondo sabía que esa relación paralela no tenía futuro.
Déjame decirte algo importante
Lo que estás viviendo no significa que seas un monstruo ni una mala persona. He acompañado a más de 3.000 hombres y mujeres en crisis de pareja por infidelidad, y lo que describes aparece una y otra vez. No es maldad, no es falta de valores: es lo que yo he denominado una infidelidad de deriva hormonal y cognitiva.
Tu cerebro, inundado de dopamina y sesgado por ilusiones que parecen más reales que la vida cotidiana, entra en conflicto con la oxitocina, el apego y el vínculo construido durante años, además, de estar en una situación que va contra tus valores y tus principios. Ese choque interno genera contradicciones, olvidos, frases dichas y negadas después, silencios y dudas constantes. Tu mente «racional» está secuestrada por tu sistema hormonal. Es por eso que tu cuerpo te pide una cosa y tu «ser» te pide otra. Es por eso que estás entre esa «nueva» realidad y tu vida, el amor de tu pareja, la familia que construyeron juntos o que están aún por construir, si es que no han tenido hijos aún.
Es normal que te sientas confundido.
Lo que no es normal es quedarte a vivir en esa confusión. Por eso tu mente, que sufre esta incoherencia, te «presiona» para que tomes una decisión. Tus propios valores y principios te «presionan» para no seguir en esta doble vida. Porque «duele». Estás con tu pareja y te atrae, quizás tienen intimidad y luego te sientes mal, crees que «está mal» hacer eso cuando no puedes prometerle que volverás, que seguirás con ella.
Como te decía, este «capítulo» se repite una y otra vez en este tipo de infidelidad. Porque no va de quién eres tú, ni de quién es tu pareja, ni siquiera va de quién es la amante o de cómo estaba la relación previamente. Esto ocurre, repitiéndose patrones, en personas de distintos países y de distintos niveles sociales y económicos. ¿Por qué? Porque es una situación hormonal y cognitiva. Porque es mucho más complejo de lo que todos creen. No es un hombre «malo» que engaña a su pareja. Es una compleja situación en la que intervienen tus hormonas, tus sesgos, los mecanismos de defensa de la mente del hombre de autoimagen fiel, las disonancias cognitivas que buscan justificar que esto ocurrió porque «algo no estaba bien» en la relación.
Sigue un patrón repetido. Y tiene un final. Hay salida. Pero para ello es necesario que «despiertes» y puedas escuchar con sinceridad a tu corazón. Por encima de lo que te pide tu cuerpo y tus hormonas. Por encima del autoengaño al que te somete tu mente en disonancia. Ponte la mano en el corazón, cierra los ojos y di: No hay nada que sienta ya por mi pareja, ya no quiero tenerla nunca más en mi vida. ¿Te ha dolido decirlo? Ahí tienes la respuesta.
Hay salida.
La pregunta que tienes por delante no es si podrás olvidar lo que pasó, tampoco es elegir entre una mujer u otra. Es muy común tener dudas muy concretas en este «capítulo»:
- ¿Y si vuelve a ocurrir?
- ¿Y si mi pareja nunca me lo perdona porque he sido infiel y eso nos impide ser felices?
- ¿Y si me equivoco y pierdo esta oportunidad?
- ¿Y si en el futuro recuerdo a la otra persona?
- ¿Y si mi pareja nunca cambia aquello que hoy creo que debería cambiar?
Friedrich Nietzsche, en su obra «Así habló Zaratustra», menciona que «el que ha comprendido algo, ya no puede volver a caer en el mismo error». Esto implica que la verdadera comprensión transforma nuestra manera de actuar y pensar.
Lo que decidas hoy será la historia que contarás mañana. Una historia en la que vivas desde la comprensión de la realidad humana y biológica que has vivido, o una historia en la que justifiques tus actos, diciéndo que esto «debío» ocurrirte por algo, o que tu pareja ya no funcionaba, o que tenían rumbos distintos.
Mi esposo y yo llevamos 38 años juntos. Y puedo decirte que lo más normal es tener metas diferentes. Pensar diferente sobre miles de cosas. Lo importante es que compartimos valores y principios, que en lo más profundo, en lo que nos sostiene como seres humanos individuales, somos muy parecidos.

Viki Morandeira
Coach ontológica especialista en Infidelidad en parejas de larga duración
@2010-2025
