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5 Lecciones que me enseñó una crisis de pareja

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Lecciones Crisis de Pareja

¿Puede haber algo que aprender en una crisis matrimonial? ¿Realmente pueden ir juntos estos dos conceptos: lecciones crisis de pareja? ¿De verdad, en la situación más dolorosa que te puede tocar vivir en la vida? Dice una frase  «a golpes se hacen los hombres», (las mujeres no escapamos de esta realidad) Una crisis de pareja tiene muchas lecciones. Incluso si no conseguimos superar una crisis, podremos haber crecido y aprendido lo que NO es bueno para una relación de pareja.

Cada día hay oportunidad de aprender y mejorar. Y de algo que a priori puede parecer imposible de superar, algo que nadie querría vivir, puedo asegurarte que hay aprendizajes y crecimiento. Yo, particularmente, doy las gracias por haber vivido esta durísima experiencia. Se aprende, si buscas entender. La enseñanza queda si estás abierta a cambiar tu forma de ver la vida, de analizarla o etiquetarla. Y también se pierden algunas cosas..

¿Qué aprendizajes hay en una crisis de pareja?

5 Lecciones de una crisis de pareja

  1. No eres la víctima. No es tu verdugo.
  2. Nadie se quiere separar si es feliz
  3. Comprender antes que ser comprendida
  4. No sabemos escuchar para entender, escuchamos para responder.
  5. Los consejos de las amigas no siempre son los mejores

No eres la víctima. No es tu verdugo

Al principio, durante el shock inicial, cuando todo está sucediendo y eres sacudida por una realidad que no tiene explicación, te sientes víctima de tu pareja. De ese miserable ser sin ninguna empatía que te está rompiendo el corazón con su frialdad y con la falta de amor que te ha dicho que ya no siente lo que debería sentir o que simplemente ya no puede quererte como antes. O peor aún, te está diciendo (o te has enterado por ti misma) que hay una tercera persona y quiere el divorcio.

¡¿Cómo no vamos a sentirnos víctimas de la infidelidad de nuestra pareja?!

¿Es posible no verle como culpable, si no le hemos obligado a buscar a otra mujer? ¿Cómo, si lo ha hecho el solo?

Si , por incomprensible que resulte, cuando nos vemos como víctima, y a nuestro esposo le vemos como el malo de la película, difícilmente podremos dar los pasos necesarios para intentar recuperar la pareja.

Mientras el dolor nos nubla la perspectiva, mientras nos sentimos víctimas de una situación que nos sacude como una tormenta… es complicado que podamos comprender cuáles son las lecciones que esta crisis tiene para nosotras. Para poder superar esto y que haya un aprendizaje, es necesario abandonar el papel de víctima, es imprescindible dejar de vernos como “la que sufrió”, porque así solo veremos como verdugo, como culpable, al otro. ¿Y si esto no te lo está haciendo a ti? ¿Y si esto «le está ocurriendo a él»?

Nadie se quiere separar si es feliz.

Una vez que conseguimos alejarnos un poco de nuestro dolor, podemos enfocarnos en el siguiente aprendizaje. Nadie se quiere separar si es feliz. Esto no quiere decir necesariamente que tu esposo fuera completamente infeliz y por este motivo es justo, lógico o razonable que se quiera divorciar!! NO me refiero a esto. Me refiero a que en su interior, en este preciso instante en el que ha alimentado la idea de que la única solución es un divorcio, es una persona que no es feliz.

Y una persona infeliz, es una persona que sufre. Así como tú estás sufriendo, tu pareja también está pasando por una etapa de dolor que no comprende y que le tiene perdido, en un sube y baja emocional que no puede controlar.

Es necesario pensar que también sufre, para poder pasar al siguiente aprendizaje. Si no comprendemos qué está sucediendo, difícilmente sabremos cómo enfrentar esta situación.

Ahora mismo, si no te está pidiendo ayuda, ni pidiendo perdón, es necesario centrarse en comprender, más que en darle lo que no ha pedido.

Comprender antes que ser comprendida

Al enfrentarnos a una crisis de pareja en el matrimonio, es imprescindible entender también lo siguiente: Eso no va a acabar hoy. NO va a solucionarse mañana, pero puede empezar a ocurrir, tímidamente, si le das tiempo,  si te centras en comprender qué pudo haber sucedido, en comprender de dónde puede venir su dolor, en escuchar aquellas conversaciones antiguas en las que trataba de comunicarse contigo, pero sin saber cómo hacerlo.

¿Te ha dicho que le molestaba algo en el pasado? ¿Cómo fue tu respuesta? ¿Llegaste realmente a comprender qué te estaba pidiendo?

Llevamos juntos desde que eramos dos jóvenes, incluso adolescentes y hemos hablado mucho, toda la vida. Podemos creer que sabemos lo que nos está diciendo, por como lo hemos interpretado, pero sin validar nuestra interpretación. Le conocemos y hemos escuchado quizás lo mismo más de una vez. Pero sin entender. Sin preguntarnos, ¿qué me está diciendo sobre lo que siente?  Piensa que cuando uno se encuentra en una situación emocional tensa, hablando de algo que le duele, que le incomoda, no suele saber muy bien cómo transmitir ese mensaje…  por eso es imprescindible aprender a comprender, antes que intentar que el otro nos comprenda.

No escuchamos para entender, escuchamos para responder.

Si nuestra pareja nos está diciendo que las cosas no van bien, no sirve de nada insistir y tratar de que se convenza de que nos queremos y que todo puede mejorar rápidamente. Escuchamos para responder. En lugar de escuchar y comprender desde dónde me está hablando la otra persona.

¿Cómo se siente alguien cuando se está quejando del ruido, o de no encontrar algo, o de que se encuentra solo al llegar a casa, o de cualquier tema por el que se queje?

No solemos pensar así. Solemos centrar nuestra atención en lo que nos están diciendo, y por lo general, el siguiente paso es explicarle porqué hay ruido, justificar el desorden, o hacerle entender porqué no estamos donde se supone que deberíamos estar.

Tras una crisis de pareja, (o si lo hacemos antes, pues mucho mejor) es imprescindible dejar el antiguo mal hábito de escuchar para responder y cambiarlo por una nueva estrategia, por una mejor escucha, centrada en comprender.

Los consejos de las amigas no siempre son los mejores

En ese instante en el que estás desesperada, aturdida y sin comprender cómo tu esposo puede estar teniendo una relación con su compañera de trabajo, o cómo pudo hacerte esto a ti, es muy común que busques apoyo en alguien, familiar, amiga, alguien que pueda escucharte, porque necesitas hablar de tu dolor. Pero a veces puede ser algo que en lugar de ayudarte, empeore la situación.

Puedes leer este otro artículo en mi blog, Déjalo, no te mereces que te traten así. Las personas que te quieren y te ven sufrir, ante una infidelidad, ante una crisis como la que estás viviendo NO pueden decirte que luches, NO pueden decirte, sé fuerte y haz lo que te pide tu corazón. Tampoco podrán decirte, «si te divorcias yo pasaré las fiestas contigo, los cumpleaños, los días en que tus hijos estén enfermos»… porque tienen sus vidas y luego de consolarte tendrán que volver a sus vidas. Amigas y familiares quieren ayudarte a que no sufras, y te aconsejan dejar a tu esposo, pasar página porque creen que eso te hará bien. ¿Es lo que tú crees? Dales las gracias, pero sigue a tu corazón.

En una crisis de pareja pierdes la Ingenuidad

Como comentaba en el primer párrafo, lecciones crisis de pareja pueden ir unidas. Hay aprendizajes y aspectos positivos una vez superada esa etapa de dolor y desesperación. Ganamos en madurez. Pero también perdemos algo. Perdemos la ingenuidad. Y no es esto algo negativo. Antes de una crisis «ingenuamente» no eramos conscientes de que la felicidad en el matrimonio podía romperse. Tras una crisis comprendemos que el matrimonio es frágil, y que está en cada uno de nosotros cuidarlo y protegerlo cada día de nuestra vida.  Y precisamente, esta también es una lección que aprender. En nuestras manos está el poder de cuidar en cada gesto y en cada momento el vínculo que hemos creado con nuestra pareja.

Si estás en crisis, pon tu mano en tu corazón. Y si tu corazón te pide que intentes mantener unida tu pareja, entender a ese hombre por momentos irracional, y luchar por seguir juntos, escríbeme. Tu situación que es para ti algo devastador, incomprensible, para mi es la situación habitual con la que me encuentro con mis clientas al ayudarles a superar sus crisis de pareja. La vida no pregunta si queremos aprender. A veces nos envía lecciones y nos queda otra opción que abrir nuestra mente para crecer. Así me sucedió a mi, cuando en el 2008 necesité luchar por lo que me pedía mi corazón: hacer todo lo que estuviera en mis manos para mantener unido mi matrimonio y seguir junto al hombre que amo. Este año, celebramos nuestras bodas de Plata. Puedo ayudarte a que intentes superar esta crisis. Escríbeme y lo hablamos.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

 

 

 

 

 

 

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