años juntos y me ha pedido el divorcio

¡¡20 años juntos y me ha pedido el divorcio!!

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21 años juntos y me ha pedido el divorcio

Eso pensé yo. Tantos años juntos y me ha pedido el divorcio. No podía creerlo. Puede que ustedes lleven 15, 17, 22…. A cada pareja puede ocurrirle a una edad de “vida en común” diferente, pero si nos atenemos a las estadísticas de divorcios en España, la mayoría de las rupturas se dan en parejas de más de 20 años de casados. ¿Es inevitable que ocurra?

Desde el 2010 acompaño en procesos de coaching a mujeres y hombres en crisis de pareja y puedo decirte que el divorcio ES EVITABLE.

Una crisis de pareja puede llegar como una gran tormenta a alterar la calma en tu hogar. De pronto todo lo que creías que existiría para siempre se ve amenazado y la situación es seria, muy dolorosa. Por lo general, así es como muchas mujeres empiezan a trabajar en aprender como evitar el divorcio. 

El divorcio, ¿cada día más aceptado?

Que muchas parejas lleguen al divorcio no significa que sea algo que tú tengas que aceptar. Si te has casado para toda la vida, ¿por qué no darle una oportunidad a tu relación, a tu familia, para mantenerse unida, superando esta crisis?

Si analizas los datos de los divorcios en España, es sorprendente como la gran mayoría de los divorcios ocurre en los matrimonios más largos, los sólidos, los consolidados, los que creíamos a prueba de rupturas. Otro dato a tener en cuenta es la edad media de las personas al divorciarse. La mayor cantidad de divorcios se da en la franja comprendida entre los 40 y los 49 años. ¿Crisis de los 40? Demasiada coincidencia para no prestarle atención a esto.

Aunque estén en una crisis, no necesitas un divorcio para que ambos puedan ser felices, sino hacer algunos ajustes. Comprender que por algo la relación tenía fisuras es imprescindible.

Señales de peligro

  • ¿Sabes cuáles son tus necesidades y las de tu pareja? ¿Las han expresado adecuadamente o en forma de quejas, críticas y reclamos?
  • ¿Han tomado decisiones por el bien de la familia, por las que están pagando un alto precio en bienestar emocional?
  • ¿Exceso de horas de trabajo, largos desplazamientos, trabajos en los que no son felices?
  • ¿Rutina y monotonía? ¿Están siempre cansados o sin tiempo para ustedes?
  • ¿Las peleas por tonterías son algo que no pueden evitar?
  • ¿Los hijos han acaparado el tiempo y la atención?

Nadie habla de divorcio si es feliz. Diversas situaciones desencadenan un estado emocional negativo, no están felices…. y esto les lleva a un estado emocional pobre en el que pueden creer que la única solución para “volver a vivir” pasa por el divorcio.

Hay señales evidentes que pueden avisarte que tu matrimonio está en peligro. Pero desde dentro no lo veías venir. Ni tú ni ninguna de mis clientas, cuando su esposo les “suelta la bomba” tenían idea de que la situación fuera tan grave como para llegar a un divorcio.

El conflicto constante

Te has preguntado con incredulidad si tan grave era eso que tu pareja te reclama, al punto de querer romper la familia. Quizás has pensado que peleaban por tonterías, como toda pareja. El motivo real NO son esas peleas. Eso son sus argumentos para explicar porqué ha pensado que separarse es la única opción. Su vaso se llenó. Los temas de las peleas son secundarios. Lo importante es cómo se han sentido en cada conflicto y cómo lo han gestionado. Puede que el motivo sea poco importante, pero el dolor de una discusión no es proporcional a la importancia del motivo.

En esas discusiones tontas lo que más peso tiene es nuestra actitud. Si se han lastimado emocionalmente, si uno se ha sentido obligado a hacer algo de una manera con la que no estaba de acuerdo, si el enfado ha durado demasiado, incluso si han llegado a no hablarse durante algún tiempo; todo eso pesa y es la diferencia entre una pelea tonta o una muy importante. 

Uno de los reclamos más habituales en una pareja en crisis es el hecho de no sentirse comprendidos por el otro. Fallamos en el arte de escuchar. No tenemos habilidades de escucha activa y eso hace que escuchemos para responder, y no para comprender lo que la otra persona siente.

Las quejas y reclamos

Ante una queja de tu pareja, ¿qué haces? ¿Te justificas? Al escuchar para responder, como una queja es una necesidad mal expresada, tú te defiendes, te lo tomas como algo personal y explicas los motivos por los que no has hecho algo. Al sentirlo como un ataque personal, te defiendes. Pero lo necesario es hacer preguntas. ¿Qué necesidad está expresando mi pareja? Detrás de una queja o un reclamo siempre hay una necesidad de la otra persona, que, por ser algo que ha ido acumulando, te lo suelta de una manera agresiva.

En muchas parejas, uno o ambos, puede tener falta de asertividad.  Una persona que ha sido tranquila, puede pasar de una conducta pasiva a una agresiva por una pelea «tonta». La personalidad pasiva no habla. El hombre, en general, tampoco expresa sus emociones. Y esto hace que quien no ha sabido expresar sus necesidades, quien no se  ha sentido comprendido por su pareja, pase de un comportamiento pasivo a un comportamiento agresivo, algo bastante difícil de comprender por la otra persona.

Una crisis de pareja nos da la oportunidad de conocernos mejor, de expresar todo aquello que llevamos guardando, gota a gota, en un vaso que está lleno…. Es necesario asumir que no hay un único responsable de una crisis matrimonial. En un 50% nosotros habremos cometido errores y nuestra pareja será responsable de su 50%.

Me equivoqué

Para recuperar a tu pareja, evitando una ruptura familiar, y buscando refundar la relación, es necesario asumir con humildad tus errores. Aquellas peleas tontas seguramente podrían haberse dado de manera distinta y no serían una gota más en un vaso rebosante.

Si bien no puedes cambiar el pasado, si se puede reencuadrar, analizando todas las situaciones que han sido tensas y dolorosas entre ustedes, tratando de comprender hoy lo que no has comprendido en su momento. En una crisis que te pone al borde del divorcio, suele ser habitual que tu pareja se queje y reclame por situaciones que apenas recuerdas, que no sabías que le habían dolido. Algunas incluso de antes del matrimonio.

¿Por qué, luego de 20 años, surgen los reproches, quejas y críticas de situaciones tan lejanas? Por tres motivos:

  • no se resolvieron bien en su momento,
  • la persona que no habló o no se sintió comprendida ha pasado de pasiva a expresar ese dolor de manera agresiva
  • y en la gran mayoría de las crisis hay una tercera persona con quien estamos siendo comparadas.

Si tu pareja está teniendo una relación paralela, si ha entablado una amistad íntima, una relación personal con una tercera persona, eso hará que te compare. Que constante y de una manera bastante imparcial, compare cómo se siente en casa con cómo se siente con su compañera de trabajo o amiga. Pero claro, solo compara todo lo que has hecho mal. Sin poner en la balanza tus bondades, los buenos momentos, lo que aportas a la relación, sino solamente aquellas situaciones en las que hubo conflicto, en las que sufrió y no hubo una resolución saludable de la disputa.

La solución definitivamente no pasa por el divorcio.

Por lo menos no en la gran mayoría de casos. Si lo que sienten es la necesidad de vivir de manera diferente, de hacer cambios, de dejar de sentirse asfixiados, en estos casos si es posible mantener la relación y evitar el divorcio.

En muchos casos, luego de una relación de larga duración, se puede creer que la decisión valiente es el divorcio. El hombre suele pensar que salir allí fuera y arriesgarse a vivir esa aventura es algo valiente. Y cree que la decisión cobarde es quedarse, volver a callar, no resolver los  conflictos. Desde la experiencia profesional y personal, la decisión que les hará más felices es enfrentar la situación.  Asumir cada uno su parte de responsabilidad, abriéndose a la escucha activa y la comunicación empática, analizando cuáles son los cambios y mejoras que pueden hacer en la relación, enfrentando al dolor que supone expresar los sentimientos a aquella persona que amas tanto y que ahora estás viendo como parte de tus problemas.

Hay vida después de una crisis

Es posible que hoy no lo puedas creer, pero te aseguro que hay incluso felicidad en la pareja después de superar una infidelidad. El camino fácil es no enfrentar tus emociones, el camino fácil es huir y empezar una vida que imaginas que no será mala como estás viendo ahora tu vida. Que la solución pasa por cambiar de pareja.

La realidad es que si no aprendes a reconocer tu 50%, una nueva relación solo será una nueva oportunidad para tropezar con la misma piedra que nos hizo caer.

Cada crisis tiene similitudes pero también diferencias, por eso, el coaching personal en momentos como este es la manera más inteligente de luchar por tu matrimonio, tus hijos, tu familia, pero sobre todo, por ti. Por tus valores y principios.  Estoy a tu disposición.

Viki Morandeira

Coach Ontológico de Parejas en Crisis.  

 

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