Nacida en Buenos Aires, Argentina, resido en España desde 1994, donde inicialmente formamos nuestra familia junto a mi esposo y nació nuestro primer hijo. En España nacieron nuestras dos hijas para completar la familia de 5 que somos hoy. En el 2008 la vida era casi perfecta para mi, pero no para mi esposo y yo no lo sabía. Durante casi un año su personalidad fue cambiando de ser una persona tierna, amorosa, casi perfecta, a ser una persona hostil, distante, fría… hasta que a finales de año me pide tiempo.

Mi desconcierto en aquel momento fue total, el shock, devastador. ¿Tiempo para qué? ¿Para qué necesita tiempo un matrimonio que se quiere? ¿Qué significa que necesita tiempo?

A partir de ahí comenzaron cuatro meses durísimos en los que cada día nos vimos más cerca del divorcio, incluso llegamos a contactar con abogados, yo para informarme, mi esposo para iniciar la separación.

Pero nos amábamos. Aunque el insistiera en que no, en que nuestro matrimonio estaba muerto, en que ya no sentía lo mismo por mí, eso no era suficiente para que yo me rindiera porque sabía que me amaba, porque habíamos sido felices durante 21 años y me resultaba imposible comprender que así acabaría todo.

Tras esos cuatro durísimos meses, finalmente mi esposo decide quedarse y comienza un camino no menos complicado, el de la recuperación de nuestra pareja. En ese momento fue cuando decidí hacer una reconversión profesional y formarme en coaching ontológico, inteligencia emocional y programación neurolingüística.

Fruto de lo aprendido y de la experiencia vivida, ya habiendo comenzado a asesorar a mujeres que se enfrentaban a la misma crisis de pareja en la mitad de sus vidas, publiqué mi primer libro: ¿Qué le pasa a mi esposo?

Desde el 2010 mi principal objetivo es que muchas familias, como la nuestra, puedan superar las crisis que les afectan, evitando el divorcio y mejorando sustancialmente la relación de pareja.

Cuando una crisis personal, (ya sea existencial o una crisis de los cuarenta, como se quiera llamar) afecta a un matrimonio, no siempre se le da a la parte no afectada la oportunidad de ir a terapia de pareja para evitar un desenlace negativo para la relación. En mi caso y en el de la mayoría de los casos con los que trabajo, una parte quiere luchar y la otra no. Pero que tu pareja no crea posible la continuidad de la relación en estos momentos, no significa que no sea posible. Mi esposo estaba absolutamente convencido de que debíamos divorciarnos, casi hasta el último día cuando decidió quedarse.

Si tu deseo es mantener unida tu familia, comprender qué está ocurriéndole a tu pareja, asumir tu parte de responsabilidad y tus errores, crecer como persona y aprender a tener una relación más saludable, más madura, más plena, estás en tu derecho de hacerlo.

El futuro aún no está escrito. Nuestra crisis de pareja escribió un futuro diferente para nosotros, pero uno mucho más positivo que antes. Antes yo creía que eramos felices, ahora SE QUE LO SOMOS.

Si estás dispuesta a escribir tu futuro, si tu corazón te pide que luches, no estás sola. Muchas personas lo hemos hecho y muchas hemos conseguido pasar esta crisis evitando que nuestra familia sufra los daños colaterales.

Se puede. Desde el 2010 asesoro a otras mujeres ayudándoles a hacerlo posible.

Podemos hacerlo juntas.

Viki Morandeira 

Coach Ontológico