Crisis de los 40 y Problemas de Pareja

crisis de los 40 y problemas de pareja

Divorcio a los 40 ¿Una crisis personal o una crisis de pareja?

Si nos fijamos en las estadísticas de divorcios, es por demás significativo que año tras año, hay dos cuestiones que se relacionan: crisis de los 40 y problemas de pareja. La edad más frecuente en las personas que se divorcian, está entre los 39 y los 49 años, siendo la media 45 años.

Otro dato significativo e importante es que la mayoría de las rupturas se dan en relaciones que llevaban más de 10 años juntas. Cada fin de septiembre, el Instituto Nacional de Estadísticas, en España, publica unas cifras que muestran una realidad muy dura. En el año 2016 han sido 101.294 el total de parejas que se han separado o divorciado.

La estadística que más analizo cada año es la que refleja la duración de las parejas al momento del divorcio. Este año pasado, entre divorcios y separaciones, en parejas que llevaban más de 10 años casados ha habido 65.552 rupturas. Siendo más de 30.000 los matrimonios que habían celebrado 20 años juntos antes de divorciarse.

¿Podemos permanecer ajenos a algo que se muestra tan evidente?

Mucho se ha escrito a lo largo de las últimas 5 décadas sobre la crisis de los 40 que puede afectar tanto al hombre como a la mujer.  También es denominada crisis de la mitad de la vida (midlife crisis)  dado que no en todas las ocasiones coincide exactamente con el cumpleaños número cuarenta de una persona, la aparición de esta crisis.

A pesar de ser un tema muy estudiado y debatido, sigue habiendo personas (profesionales o no) que afirman que la crisis de los 40 es un mito, mientras otras consideran a esta crisis de la mitad de la vida como algo real. No todos experimentamos esta crisis, pero incluso si no nos ha tocado vivirla, no nos son ajenas las características asociadas a una persona con crisis de los 40.

¿Qué es la crisis de los 40?

La crisis de los 40 es una etapa en la vida de una persona adulta, donde hay cierto descontento y apatía por la vida que se lleva, donde se hace balance y análisis del pasado y suposiciones sobre el futuro. Algunas personas entran en crisis incluso habiendo conseguido aparentemente todos sus logros. Tienen una familia, un buen trabajo, una casa, un presente económico desahogado y a pesar de tener todo para ser felices, entran en esta crisis que les desconcierta. Otras personas, llegan a esta etapa con objetivos y metas sin cumplir y les pesa creer que ya no podrán hacer aquello que deseaban. No es extraño que se experimente depresión o ansiedad durante esta etapa.

Por lo tanto, no podemos determinar que la crisis de los 40 tenga relación con las metas logradas o no…

A los 40 la gran mayoría de las personas están en una relación de pareja, pero hay personas que no lo están, que por algún motivo aún no han formado pareja, y por lo tanto, tampoco podemos decir que sea algo que le ocurre a quienes están solteros o casados, con lo que el estado civil no es una “causa” de esta crisis.

Cuando estamos en pareja, es muy habitual llegar a un punto en el que creemos que “la culpa” de todo, la “culpa” de nuestra infelicidad, la tiene nuestra pareja, sin asumir que estamos donde estamos por los pasos que hemos dado y por los que no hemos dado. Es necesario tener en cuenta la posibilidad de estar pasando por una crisis personal y no lanzar toda la responsabilidad de nuestra infelicidad sobre nuestra pareja si se experimentan algunos de los síntomas.

Síntomas visibles de la crisis de los 40

  • Preocupación en aumento por la apariencia y el físico
  • Necesidad de verse y sentirse jóven
  • Desatención en las responsabilidades familiares
  • Necesidad de realizar sueños y deseos abandonados en el pasado
  • Irritabilidad, apatía en la relación de pareja
  • Práctica de deportes de riesgo
  • Viajes en solitario, alejándose de su realidad actual
  • Desconcierto y confusión por no saber quien es o hacia donde va
  • Cambio de personalidad de pasiva y complaciente a agresiva – defensiva
  • Temor a las enfermedades, a la muerte, al paso de los años
  • Abuso en el consumo de alcohol
  • Recuperar viejas amistades

Cada persona es diferente, y hombres y mujeres vivimos esta crisis de manera particular, no en todos se dan los mismos síntomas, ni todos ellos. Por lo general una persona que está experimentando esta crisis no lo acepta, encuentra justificación en los demás para sus conductas, para sus cambios, para los síntomas de una crisis que es personal.

Una sana autoestima, una alta inteligencia emocional, una conducta asertiva hacen que esta etapa pase desapercibida. En cambio, las personas con baja autoestima, con conducta pasiva y con una inteligencia emocional no del todo desarrollada, son quienes más probabilidades tienen de sufrir la crisis de los 40. En la mujer ocurre de igual manera, aunque los síntomas visibles son diferentes, e incluyen retomar los estudios, la sensación de que se ha dejado de lado para cuidar de sus hijos y su esposo y que ahora le toca a ella ser feliz, pensando que el matrimonio se lo impide, la vuelta a la juventud a la hora de vestirse, etc.

Crisis de los 40 y Problemas de Pareja

Si quien está en crisis es uno de los miembros del matrimonio, ¿por qué no habla, por qué no dice lo que necesita o lo que le molesta?
A menudo, la sensación de la persona a quien le dicen que el matrimonio está en crisis es la frustración. Experimentan frustración porque piensan que si se hubiera hablado antes, no estaríamos en esta crisis. Y la realidad es que la otra persona, la que ha entrado en crisis, no se planteaba que estuvieran mal, que la relación no funcionara, hasta que han entrado en juego las disonancias cognitivas.

Al sentirse infeliz, verse infeliz en el matrimonio, y estar pensando en hacer algo que va contra sus propios valores y principios, como es la separación, como es la infidelidad,  comienzan a tenerse disonancias cognitivas. Las disonancias cognitivas surgen para justificar hacer algo que va contra lo que previamente pensábamos, como es el matrimonio que hemos construido.

Muchas veces, estas disonancias cognitivas, estas justificaciones sobre porqué deberíamos separarnos, que se enfocan en señalar culpas en nuestra pareja, se dan cuando existe una relación con otra persona, algo que ha comenzado siendo una amistad (mayormente en el entorno laboral) pero que ha superado unos límites de confianza y apego que hacen que dudemos de todo lo que hasta el momento era nuestra realidad.

La infidelidad durante la crisis de los 40 es un ingrediente habitual, no por tal motivo deja de ser doloroso, desconcertante y nos hace dudar de todo. La persona que está experimentando la infidelidad no se considera culpable, ni mala persona, porque en realidad NO hace falta ser mala persona para caer en una infidelidad!! Pero para su pareja es incomprensible, es muy complicado entender porqué están pasando por algo así.

Durante una crisis de la mitad de la vida, se puede creer que para ser feliz hay que cambiar de compañera, compañero, que nuestra pareja no cambiará y que no podremos ser felices con esa persona. Nada más lejos de la realidad. No es con otra persona con quien encontraremos la felicidad, sino asumiendo nuestra parte de responsabilidad en la infelicidad que sentimos en el momento. Asumiendo que si la relación se vio deteriorada en algunos aspectos, yo también tengo responsabilidad, un 50% de lo que ha sucedido me corresponde a mi y el otro 50% a mi pareja.

Desafortunadamente la persona que entra en crisis, que no es feliz, puede ver con más facilidad los errores de su pareja que los suyos propios y puede culparle de todo lo que no le ha hecho feliz. Estamos donde estamos, por las decisiones que hemos tomado, por los pasos que hemos dado.

Como comentaba antes, con una buena autoestima, con una comunicación asertiva y con una buena inteligencia emocional, una crisis de este tipo puede pasar casi desapercibida. Si estás pasando por una situación de crisis de pareja, de crisis personal, quizás necesitas preguntarte: ¿Cuál es mi 50%? ¿En qué sentido yo mismo soy responsable de lo que estoy viviendo? ¿Soy una persona asertiva o quizás una persona pasiva o agresiva? ¿Me enfado y frustro por casi todo? ¿Cómo de sana es mi autoestima y cómo de buena es mi inteligencia emocional?

Si hemos sido felices durante 15 años, durante 20 años… eso significa que somos compatibles, que nos hemos amado, que nuestras diferencias han hecho que seamos un buen equipo. Durante esta crisis se suele creer que al ser diferentes tenemos que separarnos. Y la realidad no es esa. Todas las parejas se construyen con personas de personalidades diferentes, precisamente porque al relacionarnos con alguien opuesto a nosotros podemos crecer, mejorar, aprender a encontrar un equilibrio saludable.

Recuperar una relación una vez que ha sobrevenido una crisis es una tarea que requiere un compromiso, que requiere aprendizajes y cambios profundos en algunas dinámicas del día a día, en algunos hábitos que pueden haber sido gotas que han llenado un vaso. La crisis de los 40 y problemas de pareja están interrelacionados y puede que veamos solo los problemas y no cómo emocionalmente nos sentimos con nuestra vida.

Un matrimonio que ha sido feliz, una vez hecho esos cambios, esas mejoras, esos aprendizajes, puede retomar la relación desde una postura nueva, mejorada y conseguir incluso una felicidad mayor que la ya vivida.

Se suele decir que tenemos dos vidas, y que la segunda comienza cuando nos damos cuenta que solo tenemos una. En el caso del matrimonio, de la relación de pareja, podemos también decir que tenemos dos parejas. Y que la segunda comienza cuando pasamos de la ingenuidad de creer que nada puede hacer daño a una relación, a asumir que la relación no es una planta de plástico, sino una plantita viva, que requiere cuidados continuos, diarios, ser regada, abonada y cuidada cada día.

Todos deseamos ser felices, llegar al final de nuestra vida caminando con felicidad de la mano de la persona que una vez escogimos para formar nuestra familia. Y eso no ocurre por casualidad, no es algo que le ocurre a algunos si y a otros no. Sino algo que se construye, de manera consciente. Una pareja que celebra las bodas de oro no llega por casualidad, sino por haber superado crisis como la de los 40, como la del nido vacío, como la provocada por una infidelidad o por las cuestiones diarias que a todos nos toca vivir.

¿Hay realmente una relación directa entre la infelicidad, entre una crisis de los 40 y problemas de pareja?  Desde mi punto de vista son situaciones diferentes, pero que al darse en el contexto de la relación pueden mezclarse, confundirse.  Poder comprender qué situaciones llevan a ambas crisis es el primer paso para resolverlas, para evitar que tu propia pareja sea un número más en las estadísticas de divorcios del próximo año. Podemos hacerlo.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Restaurando Matrimonios

Dinámica de Trabajo. Consulta privada online. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *